Nuevo reporte del BID sobre tecnología en educación

La preparación de los estudiantes para los empleos del futuro, el cambio de las instituciones educativas, la transmisión de las habilidades del siglo XXI en la escuela y la transformación misma de la educación, además de las perspectivas de los sistemas educativos ante la disrupción por la pandemia, son algunos de los desafíos analizados en el nuevo reporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre tecnología en educación.

El BID acaba de publicar What Technology Can and Can’t Do for Education, un reporte actualizado sobre varios de los principales retos que enfrentan los sistemas educativos para incorporar la tecnología, no como un apoyo complementario, sino como una herramienta ya imprescindible para la educación, según lo prueba la respuesta de las escuelas a la pandemia.

Mercedes Mateo Díaz, editora del reporte junto con Changha Lee, señala en su introducción al documento:

El gasto mundial en educación y formación es hoy mayor a 6 billones (millones de millones) de dólares; las estimaciones indican que crecerá (hasta tres veces más) para 2030, convirtiéndose en uno de los sectores de mayor expansión en la próxima década. Sin embargo, comparado con otras industrias, la tecnología educativa (EdTech) representa una porción muy pequeña de ese mercado global: menos de 3% del total de la industria corresponde a gasto digital (HolonIQ), lo que significa que tiene mucho espacio para crecer en los próximos años. Esto también indica que el sector tiene un grado de desarrollo claramente incipiente para el tamaño de los desafíos que estamos enfrentando.

La crisis está redefiniendo entonces el futuro del aprendizaje, como lo confirma en el documento la cita de Ivan Bofarull, CIO de ESADE, quien señala que la crisis del COVID-19 va a resultar en un mercado de tecnología educativa a la alza en los próximos años. “Esta es una razón importante para mantenerse optimista en lo que se refiere al mercado EdTech en un futuro próximo”, dice.

Nuevo reporte del BID sobre tecnología en educación

¿Puede la incorporación de la tecnología ser el elemento disruptivo que permita la transformación? En la nueva normalidad se puede esperar una mayor inversión en tecnología educativa y un trabajo continuado con los actores no tradicionales: consultorías, startups, compañías de tecnología para la educación, así como cadenas de radio y televisión.

Se intensificarán así las relaciones con los actores con los que el sector público se asoció durante la crisis para garantizar la continuidad de los servicios educativos. Se prevé además un énfasis mayor en habilidades no tradicionales como las digitales, y la consolidación de modelos híbridos y de aprendizaje personalizado.

Este reporte del BID surgió, en primera instancia, del seminario “El futuro del aprendizaje con tecnología”, realizado en octubre de 2018 en Paraguay, con el apoyo del BID y la participación de varios países de América Latina y el Caribe, y fue actualizado hasta 2020 con nuevos datos y perspectivas a raíz de la emergencia sanitaria mundial por el COVID-19.

El mayor experimento de aprendizaje a distancia de la historia

Como consecuencia de la rápida propagación del COVID-19, el mundo entero está de repente inmerso en el mayor experimento de aprendizaje a distancia de la historia, continúa el documento. En América Latina y el Caribe, la radio y la televisión han sido las tecnologías más utilizadas para llegar a los estudiantes y ofrecerles educación.

No obstante, si bien la tecnología es capaz de garantizar la continuidad del aprendizaje durante una emergencia, no es tampoco una panacea para todos los problemas que enfrentan los sistemas educativos, pues sólo unos cuantos de ellos han podido aprovecharla para mejorar el aprendizaje y responder mejor a la posible pérdida de conocimiento relacionada con la pandemia.

Ningún país estaba preparado para esta crisis y, sin embargo, algunos parecieron experimentar menos daños que otros. ¿Por qué? ¿Qué pueden aprender otros países de ellos?, se pregunta el reporte.

Para responder a estas preguntas, presenta el análisis de las experiencias de incorporación de la tecnología en la educación en cuatro países: Finlandia, Corea, Estonia y Uruguay.

En todos los casos se concluyó que la tecnología se convierte en una poderosa herramienta para la educación sólo cuando se identifican y aplican los pasos necesarios para lograr un cambio en los paradigmas del aprendizaje.

En su análisis del reporte del BID, el investigador Eduardo Gurría B. resume estas experiencias exitosas de incorporación de tecnología a la educación:

Finlandia: se asegura que Finlandia es el país que más ha evolucionado hacia la calidad educativa por sus 47 años de estar estableciendo reformas y estrategias mediante etapas muy bien definidas y logros progresivos. Desde 1972, se introdujo la computación en el medio educativo, 20 años después se introdujo el aprendizaje basado en las TIC, con énfasis en los docentes. Para el 2004, la reforma se centró en el desarrollo de conocimientos y habilidades dirigidas hacia la sociedad de la información y, en el 2014, en las habilidades transversales.

Corea: este país asiático lleva 45 años adoptando las estrategias de mejora a través de 7 etapas, empezando con la educación en informática (1974), el establecimiento de infraestructura (1995), el desarrollo de plataformas en línea (2001), los libros de texto digitales (2006), el aprendizaje en habilidades para el Siglo XXI (2010), la enseñanza obligatoria en programación (2015) y el enfoque en la educación humanista (2019).

Estonia: este país del norte de Europa lleva tan sólo 22 años modificando sus esquemas. Inició con el enfoque en infraestructura, capacitación de maestros y materiales de aprendizaje electrónico, y siguió con la enseñanza de programación como materia obligatoria. Por último, el uso de la tecnología implícita en el aprendizaje permanente (enfoque digital).

Uruguay: aquí destaca particularmente el caso de este pequeño país sudamericano, que inició su transformación educativa en el año 2006 con el conocido Plan CEIBAL, y los resultados han sido sorprendentes. Empezó con un enfoque en la conectividad y dispositivos, siguió con la formación del profesorado y, en la actualidad, está centrado en el desarrollo de habilidades para el siglo XXI y la programación, además decretó el acceso a Internet como un derecho social.

Cabe señalar que todos los países mencionados han sido muy enfáticos en la mejora de habilidades tecnológicas, la formación de docentes, la distribución de equipos y el acceso a internet para todos, pero no han descuidado, sino que han acentuado, la formación humanista, dedicando importantes recursos para desarrollar el pensamiento crítico, la solución de problemas reales, la creatividad y la empatía.

Para el proceso de incorporación de tecnología en la educación, el documento del BID propone como inicio 5 ejes básicos a considerar por cada país, con sus respectivas diferencias en tiempos, nombres y objetivos a corto plazo:

  1. Inversión en conectividad, infraestructura, tecnología y habilidades digitales. 
  2. Integración de las TIC en la enseñanza, con el empoderamiento y capacitación de los docentes. 
  3. Integrar el aprendizaje digital como un hábito y una rutina para todos. 
  4. Una transición trazada entre el aprendizaje presencial y a distancia que sea, sobre todo, factible. 
  5. El involucramiento de todo el ecosistema educativo, es decir, todos los organismos implicados, tanto y, sobre todo, gubernamentales, como particulares, con la finalidad de implementar una reforma constante y exitosa que beneficie a toda la población, es decir, incluyente, para abatir el analfabetismo digital.
Nuevo reporte del BID sobre tecnología en educación

Sabemos que la tecnología de la educación no se ha priorizado de manera sistemática en América Latina y el Caribe; sin embargo, existe hoy, acelerada por el COVID-19, una oportunidad real para transformar el cómo y cuándo aprendemos.

La industria, los docentes, los estudiantes, los inversores y los gobiernos de la región pueden hoy también trabajar para que los resultados de la educación sean cada vez más equitativos y menos dependientes del entorno socioeconómico en el que cada individuo se desarrolla.

Por su vigencia e importancia, los invitamos a conocer el reporte del BID, así como las diversas opiniones que ha suscitado.


Con información de:

—What Technology Can and Can’t Do for Education / BID
https://publications.iadb.org/es/publications/english/document/What-Technology-Can-and-Cant-Do-for-Education-A-Comparison-of-5-Stories-of-Success.pdf
—Tecnología: lo que puede y no puede hacer por la educación / Mercedes Mateo
https://blogs.iadb.org/educacion/es/tecnologiayeducacion-2/
-¿Qué hacer por la educación? / Eduardo Gurría B.
http://www.educacionfutura.org/que-hacer-por-la-educacion/