Controversia por la “educación identitaria” en Estados Unidos

Los estudiantes deben identificar su cultura, raza, género, religión y ubicarse en la estructura social

La escuela primaria Meyerholz Cupertino, en California, cobró notoriedad este inicio del 2021 cuando informaciones periodísticas reportaron una controversia por la educación identitaria en Estados Unidos.

Y es que su programa propone a los estudiantes identificar sus características identitarias: cultura, raza, religión y género para, con base en ello, reconocer las ventajas y desventajas de su grupo en la sociedad, lo que ha despertado polémica.

Controversia por la “educación identitaria” en Estados Unidos

La ciudad californiana de Cupertino se ubica en el famoso Silicon Valley, condado de Santa Clara, al sur de la región de la bahía de San Francisco, y cuenta con alrededor de 60 mil habitantes. Ubicada en una zona de enorme riqueza agrícola combinada con avanzadas empresas tecnológicas (Apple, Hewlett-Packard), es una comunidad de ingresos medios-altos, compuesta en un 60% por población con ascendencia asiática.

Esta primaria, a la que acuden más de 750 alumnos, lleva el nombre de Rhiner Ivan Meyerholz, ingeniero e impulsor de la educación en California, quien fue alcalde de Cupertino en los años cincuenta. La Meyerholz Elementary School ha sido reconocida varias veces, tanto en su estado como nacionalmente, por sus logros académicos, rendimiento escolar y características integradoras.

Uno de sus programas más exitosos es el de enseñanza del mandarín (Cupertino Language Immersion Program, CLIP), en obvia conexión con la población asiática mayoritaria de la escuela. El programa fue establecido en 1998, siendo este centro educativo el primero en incluir la enseñanza del mandarín desde la primaria.

En 2017, se llevó a cabo en la escuela un proceso de discusión con los padres de familia, los docentes y las autoridades educativas distritales, para la adecuación del nuevo “currículo de crecimiento y desarrollo humano” acorde con la aprobación en California del Acta de Salud para la Juventud 2016.

Algunos padres opinaron que parte de este programa no era culturalmente apropiado para los alumnos de quinto y sexto año a los que estaba destinado (de 11 a 13 años). En particular, objetaron cierta información sobre sexualidad y género. La adecuación del currículo se ajustó, entonces, a lo planteado por la Ley de educación de California, que establece:

La enseñanza y los materiales deben ser apropiados para el uso de estudiantes de todas las razas, géneros, orientaciones sexuales, antecedentes étnicos y culturales, con alguna discapacidad y aquellos en proceso de aprendizaje del inglés.

Controversia identitaria

Con estos antecedentes, la segunda semana de enero el cityjournal.org publicó una nota de Christopher F. Rufo, investigador del Discovery Institute’s Center on Wealth, Poverty and Morality, donde señala que el programa de la escuela propone a los alumnos, desde tercer año de primaria, reconocer sus identidades culturales, para luego ubicarse a sí mismos en la estructura social de acuerdo a sus privilegios.

El test para los estudiantes les pide definir su idioma, religión, nacionalidad, género, habilidades y estructura familiar, y luego pregunta qué parte de esa identidad tiene más “poder y privilegio”.

A algunos padres les pareció que se estaba “enseñando racismo a niños de 8 años”. En consecuencia, se llevó a cabo una reunión con la directora de la escuela Jenn Lashier, quien informó que esta lección de interseccionalidad no era parte del currículo formal y sería revisada, pero la noticia llegó rápido a los noticieros que intensificaron la controversia.

Según los reportes, en Cupertino, donde la mayoría de las familias son asiático-americanas, los estudiantes tienen niveles de rendimiento académico excepcionalmente altos, en tanto este centro educativo se encuentra siempre en los primeros lugares en logros escolares de toda la nación.

Otros opinan que el programa favorece la diferenciación racial, de género y de cultura, y fomenta la separación y división entre los estudiantes por razones “ideológicas”, lo que contradice la obligación constitucional de enseñar que en una sociedad formada a partir de la migración y la fusión de etnias, razas y credos, todos los ciudadanos son iguales ante el sistema educativo, la sociedad y la ley.

Por otra parte, algunos docentes y defensores del programa señalan que la realidad demográfica de Estados Unidos es de las más diversas y heterogéneas del mundo, y su integración se encuentra en proceso de desarrollo y perfeccionamiento.

Este proceso, insisten, aún enfrenta obstáculos como la discriminación y el racismo, por lo que las diferencias culturales, de género, religiosas, de estatus social, etcétera, existen, son notorias y bien definidas en ese país.

“Los niños, niñas y jóvenes perciben esas diferencias claramente, y el no hablarles de ellas sólo los confunde y los deja en la incertidumbre ante la realidad”, subrayó un docente.

Uno de los libros en que se basa esta lección de interseccionalidad es el escrito por la pedagoga Tiffany Jewell, titulado This Book is Antiracist, 20 lessons… (Este libro es antiracista, 20 lecciones…) surgido en respuesta a la agudización de las tensiones raciales en los últimos años en Estados Unidos.

En el contexto de los agitados tiempos políticos, sociales y culturales que vive ese país, esta educación identitaria y sus lecciones de interseccionalidad, cultura dominante, estructura del privilegio y equidad social han llegado a los currículos escolares de todo el país de forma transversal, es decir, que cruzan materias como matemáticas, ciencias y artes.

El tema ha suscitado polémica y discusión; por eso, en +PinionTips nos gustaría conocer los comentarios de directores, docentes y estudiantes sobre este reto que se añade a los muchos que enfrenta la educación. Se pueden añadir comentarios en la casilla correspondiente al final de este texto.

Como pocas veces, hoy se requiere del pensamiento crítico en educación para comprender y afrontar los fenómenos educativos contemporáneos. Esperamos su participación.